Los tres objetivos centrales de la gerencia financiera.
La motivación central de la gerencia financiera está orientada al logro de tres objetivos, que contextualizan todo el esfuerzo de las organizaciones, a través del uso de su base tecnológica, su base financiera y su talento humano. Esos tres objetivos están representado por alcanzar niveles superiores de rentabilidad sobre el capital invertido; el crecimiento y la continuidad operativa de la organización en el sector en el cual realiza sus operaciones; y la mitigación del riesgo que le facilite alcanzar los dos objetivos anteriormente señalados.
La rentabilidad, en términos generales, no es más que el retorno obtenido de la inversión realizada por la institución en activos tangibles e intangibles incorporados a su proceso productivo. Este indicador, expresado de manera porcentual, no es más que la división de la Utilidad Neta entre la Inversión en Activos Tangibles e Intangibles para el período considerado; o sobre el Patrimonio.
El crecimiento se corresponde con la evolución positiva de las operaciones, expresada esa evolución en la mayor participación en el mercado; en los niveles de rentabilidad y en la ampliación geográfica de las operaciones de la organización; entre otros.
El Riesgo está representado por las características del entorno en el cual opera la organización y que obliga a la gerencia a identificar, diseñar y aplicar estrategias orientadas a mitigar el riesgo de operar en ambientes caracterizados por altos niveles de incertidumbre e inestabilidad económica, expresados en los niveles de inflación, devaluación de la moneda, controles del Estado y la competitividad resultante de la globalización; entre otros.
En el próximo artículo desarrollaré en detalle cada uno de estos objetivos.
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